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ISBN: 978-9870288411
EDITORIAL DUNKEN
COLOFÓN: 2016-03-25
200 páginas
Política - Historia

$300
u$s4.00
Sinopsis

Tal vez sea el “Hombre Gris” que había profetizado Florencio Parravicini. Si bien accede al poder, sin ideología ni proyecto definido, Cultor de una política del “iremos viendo” que en esencia no difiere mucho de la de un Néstor Kirchner quién manifestaba que “los problemas se resuelven día a día“.
Este muchacho que en un inicio soñó con ser presidente más que para resolver los problemas de la gente, para resolver uno personal con su padre, hoy es la máxima autoridad de un País que, como aquel General Macondiano, ya no tiene quién le escriba.
O lo que es lo mismo de un País que mutatis mutandi siempre traicionó a su pueblo, hecho que refleja nuestra música de miradas enfrentadas, recelosas, desconfiadas, una música de ritmo cortante, tajante, que pinta justamente la grieta, “la ñata contra el vidrio” que ya lleva 200 años.
De soledad.
Si es verdad que “la función hace al órgano“ puede llegar a sorprender el crecimiento cognitivo de este hombre, más luego de sus obligadas visitas de campaña a hogares humildes de todo el país, donde descubrió que aparte de los perros de pelaje suave de su infancia, hay otros más flacos y de mirada triste.
Más allá de su inicial complacencia a los deseos o intereses de grupos mediáticos de innegable poder (Jorge Asís lo ha llamado “empleado de Magnetto“) no me sorprendería que un poco por inercia histórica, y otro poco por un cambio inesperado pero profundo en su concepción del mundo y las relaciones humanas y sociales, este hombre termine ubicándose a la izquierda de los sueños, como nuestro Papa Francisco, quien partiendo de concepciones de derechas (Guardia de Hierro) en su encíclica LAUDATO SI se muestra –inicialmente en el plano teórico– muy cercano y no sólo por razones ambientales a los que cuestionan la propiedad privada absoluta de los medios de producción. Al menos los primarios.
Es que la consciencia –salvo en los necios– crece, se desarrolla, muta muchas veces hacia la vereda opuesta. El ying y el yang del budismo, la “Astucia de la Razón“ hegeliana.
No fue ni es santo de mi devoción, como podrá verse en el escrito donde le niego autoridad moral por su accionar en la Patria Contratista (SOCMA) y como sobornador serial en su paso por Boca Juniors.
Mi voto fue en blanco más por razones éticas –tal vez poco realistas dado el contexto– que políticas, ya que no me desagrada que la gestión reemplace a la ideología (al menos por un tiempo) consciente de que para repartir los peces y los panes, primero hay que multiplicarlos, y de nada sirve “desalambrar “si antes no evitamos que los campos se inunden.
Ojalá que el proyecto político que aquí desplegamos llegue a sus manos, o a su mente y tenga la audacia de implementarlo. Será la mejor manera de “matar“ al Padre.

Muchas gracias.

Alberto Vitale
16 de Enero del 2016





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