En esta obra “Símbolos, Mitos y Dioses”, se trata de ordenar evolutivamente todo el simbolismo, desde sus vestigios, hace más de 40.000 años, en un ensayo resolutivo de los grandes misterios de la humanidad. Los cuales solo tienen respuesta, si aceptamos que el único propósito, o propósito común de la humanidad es la evolución, basada en la búsqueda de la verdad, que en el pasado se denominaba origen. Sentido dado al conocimiento adquirido en entendimiento, distinto a la relativa certidumbre, en la que se basan hoy las ciencias fuera de la filosofía ancestral o amor a la sabiduría. Y que permitía en el pasado, una asimilación del conocimiento, sin pérdida de nuestra conexión con lo universal. Forma adoptada en épocas doradas de la civilización griega, que los convirtió en los más grandes etimologistas. Al llegar a elaborar una comunicación integral, a partir del Logos, palabra divina o entendimiento. Basados en el amor a la sabiduría (Atenea de Grecia, o Tao de Oriente), principio último, que nos permite acceder a la virtud: paciencia, humildad, prudencia, templanza, generosidad, etc. Una vez que aprendemos a conocernos a nosotros mismos, nuestra forma de aprender, y a utilizar la herramienta de especie, la razón (Apolo).